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Eso Malflor: cuerpos en mutación, paisajes de una materia transicional

  • hace 3 días
  • 3 Min. de lectura

Redacción y pesquisa: Equipo de redacción de Area Temporal Archivo: Convocatoria Mapeo Artístico 2026


La obra de Eso Malflor se construye desde un territorio donde las categorías dejan de ser estables. Sus piezas no representan únicamente cuerpos, paisajes o formas orgánicas: articulan estados de transformación continua, zonas donde lo biológico, lo mineral y lo afectivo se contaminan mutuamente. A través de dibujo, escultura, fotografía e instalación, Malflor desarrolla una práctica que entiende la existencia como un proceso transitorio y relacional, donde toda materia está siempre atravesando otra cosa.


En este universo visual, la noción de “trans” no aparece reducida a una identidad fija, sino expandida hacia una condición estructural del mundo. Lo trans emerge como movimiento, mutación, adaptación y supervivencia. Las imágenes parecen registrar organismos en formación, residuos de ecosistemas futuros o cuerpos que aún no terminan de definirse. Esta ambigüedad resulta central: sus obras habitan un umbral entre crecimiento y deterioro, entre aparición y desaparición.


Las esculturas negras compuestas por huesos y espinas condensan buena parte de esta operación conceptual. No funcionan como restos arqueológicos ni como símbolos de muerte, sino como ensamblajes híbridos donde la materia ósea se reorganiza en nuevas arquitecturas vitales. Hay en ellas una cualidad parasitaria y floral al mismo tiempo: proliferan, se expanden y producen una tensión entre violencia y fertilidad. El cuerpo deja de ser una entidad cerrada para convertirse en un ecosistema vulnerable, mutable y contaminado por su entorno.

Amalgamation no.2 / Cerámica, huesos de pollo y tinte en gel. 2024
Amalgamation no.2 / Cerámica, huesos de pollo y tinte en gel. 2024

Esa misma lógica atraviesa los dibujos de criaturas vegetales e insectoides. Las formas se retuercen, se injertan y desarrollan anatomías imposibles donde raíces, pieles, extremidades y follajes coexisten sin jerarquía. Malflor no imagina seres fantásticos desde la ficción especulativa tradicional, sino desde una observación profunda de los mecanismos orgánicos de adaptación. Sus criaturas parecen surgir de una ecología posterior al colapso, donde la supervivencia depende de la capacidad de transformarse constantemente.


Amalgamation / Escultura técnica mixta. 2023
Amalgamation / Escultura técnica mixta. 2023
Not For Lack of Wanting / Carboncillo, humo, hollín y resina sobre panel de madera. 2025
Not For Lack of Wanting / Carboncillo, humo, hollín y resina sobre panel de madera. 2025

Las pinturas y superficies textiles introducen otro registro dentro de esta investigación. Las retículas luminosas, las capas translúcidas y los patrones repetitivos evocan sistemas de contención, mapas celulares o estructuras digitales en descomposición. Allí, la imagen aparece suspendida entre lo tecnológico y lo orgánico, como si la memoria del paisaje hubiese quedado atrapada dentro de una interfaz deteriorada. Incluso en las piezas más abstractas, persiste una sensación de respiración interna, de materia viva intentando reorganizarse.


Fagradalsfjall / Óleo y pegamento termofusible sobre lienzo. 2025
Fagradalsfjall / Óleo y pegamento termofusible sobre lienzo. 2025

En las obras monocromáticas de apariencia casi espectral, el gesto se vuelve atmosférico. Los paisajes se diluyen como recuerdos erosionados por el tiempo o por una crisis ambiental latente. Las formas vegetales y geológicas emergen apenas visibles, como huellas de un territorio que resiste a desaparecer. La fragilidad de estas imágenes no implica pasividad; por el contrario, activa una percepción lenta, donde la obra exige ser recorrida como un organismo sensible.


Uno de los aspectos más singulares de la práctica de Malflor es su capacidad para vincular autobiografía y ecología sin separar cuerpo y territorio. La transición corporal, la migración, la memoria y el desgaste ambiental aparecen entrelazados como procesos equivalentes. Cada material utilizado —hueso, tinta, tela, pigmento, piedra, objetos encontrados— opera como un índice físico de esas transformaciones. La elección material nunca es ilustrativa: constituye el núcleo conceptual de la obra.


En conjunto, su producción propone una visión donde identidad y naturaleza dejan de entenderse como estructuras estables. Lo humano aparece descentralizado, absorbido dentro de redes más amplias de coexistencia material. En lugar de representar cuerpos definidos, Malflor trabaja sobre estados de tránsito: organismos incompletos, paisajes mutantes y formas que existen precisamente porque aún están cambiando. En esa insistencia sobre lo inacabado, su obra no plantea la transformación como una excepción, sino como la condición fundamental de toda existencia. Cada pieza parece recordar que vivir implica mutar: erosionarse, contaminarse, adaptarse y volver a emerger bajo otra forma posible.

 
 
 

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