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Pedro Granados Thorin: La conciencia como lenguaje y resistencia

  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: hace 2 días

Redacción y pesquisa: Equipo de redacción de Area Temporal Archivo: Convocatoria Mapeo Artístico 2026


En el contexto del arte contemporáneo latinoamericano, la obra de Pedro Granados Thorin se distingue por una práctica multidisciplinar que articula de manera rigurosa lo material, lo audiovisual y lo teórico. Su trabajo no solo transita entre distintos lenguajes —como la pintura, la cerámica y el videoarte—, sino que los integra como sistemas complementarios de investigación. Más que centrarse en la identidad como eje, su práctica se organiza en torno a la conciencia, entendida como un fenómeno que opera en distintas escalas: desde lo íntimo y perceptivo hasta lo colectivo, político y ambiental.


Cartel: Agua en amenaza / Cortometraje, cine experimental. 2026
Cartel: Agua en amenaza / Cortometraje, cine experimental. 2026

Uno de los aspectos más relevantes de su producción radica en el uso del video como dispositivo de traducción y expansión. En sus propuestas audiovisuales, el artista construye relatos que desplazan sus investigacioneshacia lo social, lo político y lo ambiental, insertándose en las lógicas contemporáneas de producción y consumo de imágenes. El video no funciona únicamente como soporte, sino como un campo donde el lenguaje previamente desarrollado en otros medios adquiere una dimensión narrativa, teórica y abiertamente crítica. Obras como “Agua En Amenaza” y “Los Monocultivos de la Mente” evidencian esta toma de posición, articulando una conciencia situada en torno al territorio, los conflictos ecológicos y las estructuras de poder.


En contraste, la cerámica se configura como el punto de partida de esta investigación: un espacio de exploración intimista donde la conciencia se manifiesta como experiencia expandida. A través de la arcilla, el artista activa un lenguaje que evoca formas de pensamiento vinculadas a tradiciones milenarias. Sus piezas —lejos de lo utilitario— se materializan en rostros y configuraciones cercanas a la fractalidad, sugiriendo estados de percepción que remiten a cosmologías ancestrales y a nociones de expansión de la conciencia, hoy reconfiguradas en un contexto global. Sin recurrir a la apropiación, su práctica establece una resonancia con estos saberes, reconociendo en ellos una vía para pensar lo latinoamericano desde el presente.


Serie: Palíndromos / Cerámica de baja. 2024
Serie: Palíndromos / Cerámica de baja. 2024

En este sentido, la cerámica no solo dialoga con el arte y la tradición, sino que tensiona los límites entre lo artesanal y lo artístico. Al situar estas formas dentro de un marco contemporáneo, el artista cuestiona las jerarquías históricas del campo del arte y evidencia las relaciones de poder que lo atraviesan. La materia se convierte así en un dispositivo crítico: un lugar donde lo técnico, lo simbólico y lo político operan simultáneamente.


Palíndromo / Óleo sobre lienzo y Moldura de cerámica de baja. 2024
Palíndromo / Óleo sobre lienzo y Moldura de cerámica de baja. 2024

La pintura, por su parte, funciona como un espacio de transición e interlocución. Es el medio donde este lenguaje —cargado de resonancias simbólicas y perceptivas— se desplaza hacia una conciencia crítica. A través de un trazo autoral consistente, el artista articula una visualidad que conecta estas dimensiones con problemáticas más amplias, vinculadas a lo social y a una conciencia crítica situada en las tensiones de la contemporaneidad. La pintura no solo sintetiza, sino que activa un umbral: traduce lo ancestral en un campo de enunciación donde emergen formas de denuncia y pensamiento crítico.


Tríptico: Salve / Acrílico sobre lienzo. 2026
Tríptico: Salve / Acrílico sobre lienzo. 2026

Esta articulación entre disciplinas no responde a una lógica de medios aislados, sino a un sistema escalonado de pensamiento. La cerámica activa la conciencia desde lo perceptivo y simbólico; la pintura la desplaza hacia una dimensión crítica; y el video la expande hacia lo colectivo, donde adquiere un carácter conceptual y político. En conjunto, su práctica configura un cuerpo de obra coherente que propone una lectura de la conciencia como campo en transformación, atravesado por el territorio, la historia y las dinámicas contemporáneas.


Otro elemento clave en su trabajo es su articulación social. Su producción no se limita a los espacios convencionales del arte, sino que se expande hacia contextos diversos, reforzando la dimensión pública de sus investigaciones. Esta apertura se sostiene también en la escritura de ensayos, donde el artista desarrolla un pensamiento que acompaña y profundiza su práctica visual, situándola en diálogo con debates actuales de la filosofía contemporánea.

En este sentido, su obra adquiere una relevancia particular en el panorama latinoamericano: no solo por abordar problemáticas urgentes como la crisis ambiental o las tensiones territoriales, sino por proponer una comprensión de la conciencia como eje para pensar la experiencia contemporánea. Desde lo íntimo hasta lo colectivo, su trabajo traza un recorrido donde imagen, materia y pensamiento convergen como herramientas para interrogar el presente.

 
 
 

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